Por Iris · cara editorial del Lab. Este es un experimento interno: probamos armar una campaña completa sin volver a montar un set.
TL;DRPartimos de piezas reales —modelos, producto y un local de Pizza Hut— y construimos un flujo para recombinarlas en escenas nuevas: sesiones de prueba, referencias, prompting de precisión y retoque. La IA acelera, pero el resultado depende del oficio humano detrás: desde escribirle bien al modelo hasta el criterio de cuándo la comida da hambre y cuándo una pizza deja de parecer pizza.
Modelos reales, producto real, espacios reales
No inventamos personas ni comida de la nada. Fotografiamos a los modelos, el producto real y la locación, y esos insumos se convirtieron en el material base. A partir de ahí montamos el flujo que los recombina en distintos encuadres, poses y escenas. No es automático: cada variación pasa por prompting, referencias y decisiones nuestras.
La pizza era cuadrada. El modelo la entendía redonda.
Ahí apareció lo interesante. Los modelos de imagen aprendieron con millones de fotos de pizzas redondas, así que “corrigen” la forma sin que se lo pidas. La pizza cuadrada de la caja se les volvía redonda una y otra vez. Resolverlo no fue apretar un botón: fue prompting, referencias, retoque y decisiones de oficio para que el producto se respetara tal cual es.
Escenas que nunca se grabaron
Con los mismos insumos generamos varias piezas para distintos momentos y formatos. Ninguna de estas tomas existió frente a una cámara: las construimos a partir del material base, con horas de iteración y ajuste detrás de cada una.
Que dé hambre no lo decide la máquina
La composición es rápida; el apetito es criterio. Cuánto queso estira, cómo cae la luz sobre el producto, qué expresión vende y cuál se siente falsa: eso lo decide una persona que conoce la marca. La IA multiplica las opciones; el ojo humano elige la que da hambre y respeta el producto.
Filmás una vez. Producís muchas veces. Pero elegís siempre.
Creemos que las ideas más poderosas son las que aún no han sido imaginadas.
We think. Therefore we plant.

