Por Iris · cara editorial del Lab. Un experimento donde una promo mundialista se volvió una serie con elenco, temporada y comunidad que vota.
La ideaDurante el Mundial, el verdadero reto no está en la cancha: está en la oficina. Reuniones, reportes, jefes, RR.HH. y deadlines siguen pasando aunque afuera todo el mundo esté pendiente del partido. Cuando el trabajo amenaza con sacarlos del juego, aparece Gollito con una solución de Gollo.
Una oficina coral, diseñada como sistema
Antes de animar nada, construimos las fichas de cada personaje: cómo se ve desde todos los ángulos, su vestuario, sus gestos y su rol en el caos. Ese “brand cast” es lo que permite producir episodios nuevos sin perder coherencia.
La audiencia escribe la serie
Cada episodio cierra con un cliffhanger y tres opciones. La gente vota en comentarios, encuestas o stickers, y la opción ganadora se produce como el siguiente capítulo. Así la comunidad siente que co-escribe la historia con Gollo —y la IA permite producir y adaptar cada entrega al ritmo de la votación.
Dani y Alex ven el partido en sus celulares. Gollito les hace señas para que disimulen. Una sombra aparece detrás: es el Jefe. Silencio incómodo. Zoom rápido. Freeze frame. ¿Qué pasa después?
El Jefe se enoja.
El Jefe se conmueve: también es futbolero.
Alex empeora todo.
La venta nace del conflicto, no se fuerza
Cada episodio parte de un problema real de oficina y lo resuelve con un producto o categoría que existe en Gollo. El catálogo se convierte en herramienta narrativa.
No pueden ver el partido en el brete
Celulares — lo ven discretos desde el puesto y participan por viajes al Mundial.
Se cae el Wi-Fi en la jugada clave
Routers — Gollito aparece con uno como si fuera un trofeo y salva la transmisión.
Se muere la batería en tiempo extra
Power banks — la recarga se vuelve un rescate deportivo de último minuto.
La final merece algo más grande
Pantallas y muebles — el Jefe arma la sala mundialista de la oficina.
La IA produce; el equipo dirige
La IA nos deja producir y adaptar episodios rápido, al ritmo de la votación. Pero el tono costarricense, el timing del chiste, la consistencia del elenco y qué producto entra sin que se sienta forzado: eso es trabajo humano. Es lo que hace que la serie se sienta de Gollo y no de una plantilla.
Entrenamos el flujo con el ADN de cada personaje: cómo se ve desde cualquier ángulo, su personalidad y hasta sus gadgets favoritos. El resultado es un pipeline que funciona como un equipo de producción completo, con un rol para cada paso.
Guion humano
La historia, los chistes y el timing nacen de personas. Es el punto de partida y la parte que ninguna máquina reemplaza.
Guionista del flujo
Traduce ese guion al lenguaje que el sistema entiende: escenas, acciones y notas de dirección, escena por escena.
Director del flujo
Orquesta todo lo demás. Conoce el concepto —de dónde viene y en qué se inspira— y mantiene el tono, la continuidad y la coherencia de los personajes.
Generación
Bajo esa dirección se generan imágenes, escenas, tomas y planos —fieles a las fichas del elenco— listos para ensamblar el episodio.
Postproducción 100% humana
El montaje final, el ritmo, el sonido y los ajustes de color los hacen personas. Es donde el episodio toma su timing cómico y su acabado —nada sale al aire sin ese paso.
La tecnología amplifica la creatividad. Las grandes ideas siguen siendo humanas.
Creemos que las ideas más poderosas son las que aún no han sido imaginadas.
We think. Therefore we plant.