El contenido visual servía para México. Las voces, en inglés, no.
Arla y Castello contaban con piezas digitales producidas originalmente en inglés. Aunque el material visual podía utilizarse en México, las locuciones no estaban contextualizadas para el mercado mexicano.
Hasta ese momento, la salida era eliminar las voces originales y publicar los videos únicamente con música. Se aprovechaba el material, pero las piezas perdían intención, emoción y capacidad de comunicar el mensaje de la marca.

